dilluns, 15 de febrer del 2016

Nicaragua: ¿Es realmente una democracia?

Son muchos los organismos internacionales que han abierto el debate sobre si debe considerarse Nicaragua realmente una democracia. Fueron las pasadas elecciones presidenciales de 2011 aquellas donde las  sospechas de fraude electoral fueron más acusadas entre la opinión internacional. Sin embargo, antes de concluir precipitadamente cuál es el régimen político vigente en Nicaragua, debemos analizar los indicadores de los cuales se sirven los politólogos para distinguir entre regímenes democráticos y autoritarios.

Podemos afirmar que Nicaragua ha sido, y sigue siendo, mayoritariamente una democracia desde 1990. Solo uno de los indicadores utilizados, llamado Freedom House, define al país con el término “democracia parcial”. Así pues, Nicaragua cumple con muchos de los requisitos que determinan una democracia, incluso después de la vuelta al poder del líder sandinista Ortega en 2006.

Concretamente, el indicador Polity IV y el indicador creado por Przeworski y otros (D-D Dataset) definen Nicaragua como una democracia completa a partir de 1990, con la llegada al poder de Barrios de Chamorro, de signo liberal. Sin embargo, Polity IV otorga una puntuación menor al régimen democrático (6 sobre 10) entre 1990 y 1994 a causa de la excesiva autoridad del Ejecutivo nicaragüense, que era superior al ejercido por los grupos a los que debía rendir cuentas. Este defecto es superado a partir de 1995, ya que se logra la subordinación efectiva del ejecutivo. Por otro lado, con la vuelta al poder de Ortega en 2006, líder del partido sandinista, se logra poner fin a las tensiones de los distintos grupos de interés que competían por la influencia política, alcanzando la democracia una puntuación de 9 sobre 10.

En cuanto a Freedom House, los resultados son dispares a los obtenidos mediante el resto de indicadores, ya que es el único que tiene en cuenta la corrupción. Difiere del indicador Polity IV, ya que el régimen pierde calidad democrática con el paso de los años. Concretamente, entre 1990 y 1992 el fracaso más significativo tiene lugar en el ámbito de los derechos civiles, donde resulta imposible la organización de una sociedad civil que contrarreste el poder del Estado, además de persistir una débil estructura de derechos humanos. Aun así, la calidad democrática es relativamente amplia.
Posteriormente, hasta el año 1995, la proliferación de la corrupción a gran escala y la falta de control sobre el ejecutivo bajo el nuevo gobierno de Arnoldo Alemán de PLC, conducen a un gran retroceso en el ámbito de los derechos políticos de la población. Sin embargo, la baja calidad de los derechos políticos y libertades civiles se mantiene durante todo el periodo: en 1999 la situación de inseguridad jurídica es alta a causa del reparto del poder en la Corte Suprema de Justicia entre el PLC y el FSLN. A partir de este momento se mantienen ciertos avances políticos gracias al encarcelamiento del ex presidente Alemán, acusado de malversación de fondos públicos.

A partir de 2007, coincidiendo con el ascenso del líder sandinista Ortega, tiene lugar un cambio significativo: el descenso de la calidad democrática en el país hasta 2011. Las puntuaciones negativas de Freedom House se deben, entre otras cuestiones, a la reelección de Ortega en las elecciones de 2011 tras haber ocupado el puesto de presidente con anterioridad, contradiciendo la Constitución nicaragüense, así como a las sospechas de fraude del gobierno.
Sin embargo, debemos tener en cuenta que los avances y retrocesos en la calidad democrática del país se definen en un marco de “democracia parcial”, que no ha logrado superar los mínimos necesarios en cuanto a derechos políticos y civiles de la ciudadanía para ser considerado “democracia”. Podríamos afirmar que la diferencia sustancial se encuentra en la corrupción sistémica, la impunidad y la inseguridad jurídica que sufre el país.

Uno de los resultados del análisis que resulta más contradictorio con la opinión internacional sobre Nicaragua es el hecho de que Polity IV suscite que, con la vuelta al poder del FSLN, la calidad democrática en Nicaragua haya aumentado relativamente. Contrariamente a las acusaciones de observadores internacionales sobre los rasgos dictatoriales del gobierno de Ortega, muchas de sus medidas han tenido cabida en el régimen constitucional del país. Por ejemplo, el decreto de Ortega que permitía a los funcionarios mantenerse en su puesto en la CSJ y el CSE en 2010 fue legitimado mediante una disposición constitucional encontrada por el Presidente de la Asamblea General. Por otro lado, la reelección del presidente Ortega se aprobó mediante una reforma constitucional en 2014 gracias a la mayoría amplia del partido sandinista en el Parlamento.


Por tanto, Nicaragua cumple en gran parte los requisitos mínimos de una democracia, aunque con ciertas deficiencias. Así pues, por el momento debemos considerar al gobierno de Ortega como una democracia, siguiendo Polity IV y el indicador de Przeworski y otros. Serán los acontecimientos futuros los que determinarán si la calidad democrática del país se fortalecerá, o más bien al contrario. 

Nicaragua: clasificación según 3 indicadores políticos (1990-2014)

1 comentari:

  1. Buena discusión y buena pregunta ¿por qué el índice Polity IV mejora mientras que la calificación del régimen emperora a ojos de la opinión internacional? Probablemente lo que explica la categorización de FH no es sólo la corrupción sino también la inseguridad jurídica y el rule of law. Apenas se menciona la DD.

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