dilluns, 15 de febrer del 2016

Egipto, la congelación de la democracia


Después de la primavera árabe, la población egipcia tenía la esperanza de que finalmente se produciría la instauración hacia un régimen democrático. Tras el gobierno de Hosni Mubarak, un sistema político donde el respeto hacia los derechos políticos y civiles es más bien ficticio, cabía la posibilidad de que Egipto emprendiera el viaje hacia la transición democrática. 

En las Ciencias Políticas se hallan tres índices que se encargan de clasificar los distintos países en regímenes democráticos o en regímenes no democráticos. Estos índices son: el Polity IV que establece una puntuación del -10 hasta el +10, el Freedom House que asigna valores en una escala del 1 al 7 y por último el D-D, que encasilla a los países como regímenes democráticos, no democráticos o sin clasificación al ser un país dudoso del cual no se tiene demasiada información. Veamos que nos dicen los índices sobre los regímenes políticos en Egipto. 




Cabe destacar que desde 1971 Egipto posee una Constitución donde se le establece como un país democrático. Desde el año 1981, Egipto ha estado bajo el mandato de Hosni Mubarak, gobernando el país con mano de hierro hasta el año 2011, cuando a causa de las revoluciones egipcias se vio obligado a dimitir y abandonar el cargo de presidente de la República Árabe de Egipto. ¿Habrá respectado Mubarak la Constitución Egipcia durante su mandato y lo que conlleva presidir un país con un sistema democrático? Tal y como nos indican los índices, la respuesta es negativa. 

Como se puede observar, el periodo compuesto entre 1993 a 2005, dos de los tres índices sitúan a Egipto como un sistema dictatorial (Polity IV) y como un país no libre (Freedom House). Esto se debe a que el Presidente de la República, no respecto ni los derechos políticos; proclamando el Estado de emergencia con el fin de mantener a los grupos de la oposición bajo control, lo que traía como consecuencia que fuera reelegido en todas las elecciones a las que se presentó (1993, 1999, 2005). Elecciones consideradas fraudulentas donde no había competencia. Ni tampoco respecto los derechos civiles; se restringió la libertad de expresión y se emprendieron detenciones arbitrarias, lo que supone un atentando contra los derechos humanos fundamentales.
El índice D-D, coloca al régimen de Egipto como un caso ‘’sin clasificar’’ (Type II), simplemente porque durante este periodo no se produce una alternancia en el poder, además de que cuando se celebran elecciones se conoce el ganador en todo momento.

A partir del 2005, el índice Polity IV deja de clasificar a Egipto como un régimen dictatorial y cataloga al país de anocracia. Aunque Freedom House continua encasillando a Egipto como un país ''no libre'' ya que se seguían violando los derechos humanos. ¿A qué se debe esta clasificación por parte de Polity IV? La respuesta es que Mubarak efectuó acciones legales que permitían presentarse a otros candidatos a las elecciones presidenciales. Haciendo así que las elecciones fueran competitivas. Aun así el Polity IV no asigna a Egipto como un país democrático aún, ya que el poder Ejecutivo no tenía prácticamente límites. D-D sigue marcando a Egipto como Type II, ya que sigue sin haber alternancia en el poder;  Mubarak sigue como presidente de la República. 

En 2011, suceden las revueltas de la primavera árabe. Mubarak presenta su dimisión incapaz de hacer frente a la situación. En este punto parece que las puertas hacia la democracia empiezan abrirse. Pero los índices siguen dictando que el país se encuentra en una dictadura (Freedom House) o en una anocracia (Polity IV). Esto se debido a que tras la caída del régimen de Mubarak, el poder pasó a manos de los militares. No es hasta el año 2012 que Freedom House clasifica a Egipto como ‘’Parcialmente Libre’’. La causa son las elecciones celebradas en 2012, donde por primera vez en 5.000 años de historia, las elecciones fueron abiertas y libres. Mohammed Morsi ocupó el cargo de Presidente de la República. Además, defendió una Constitución a favor de los derechos civiles. Aun así Polity IV sigue encasillando a Egipto como anocracia porque a pesar de que se celebraron unas elecciones competitivas, Morsi estableció una ley que concentraban los poderes en su persona, no poniendo limites nuevamente al poder ejecutivo.
D-D sigue clasificando a Egipto como Type II, ya que a pesar de que en las elecciones había oposición y no se sabía con certeza quien iba a ganar, hace falta que se repetían estas dos condiciones para considerarse una democracia.

En 2013, Abdul Fatah al- Sisi dio un golpe de Estado desterrando al presidente del cargo e imponiendo un régimen similar al de Hosni Mubarak. En 2013, ya vemos que Freedom House vuelve a catalogar a Egipto como un país ‘’No libre’’.

Parecía que al fin se efectuaría la transición hacia la democracia en Egipto. No ha sido así. 
Lamentablemente, Egipto aún no ha sabido encontrar el camino correcto que les dirija hacia la democracia. Asimismo, la no prosperidad económica del país, dificulta aún más la instauración democrática.
  

1 comentari:

  1. Muy bien. Haces algunas afirmaciones que no quedan probadas como asumir que la categorización de Polity IV se debe a la falta de límites al poder ejecutivo. Quizá, lo sabes de cierto pero entonces hay que aportar la evidencia.

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