dilluns, 15 de febrer del 2016

Indonesia. ¿Democracia sinónimo de libertad?


Desde que en 1945 consiguió su independencia, Indonesia ha vivido entre periodos de democracia y dictadura y las consecuencias de este constante cambio de regímenes políticos han afectado en gran medida a las libertades de los ciudadanos del pueblo indonesio. En la actualidad Indonesia es una república con un sistema presidencial, donde el poder legislativo y el presidente son elegidos por sufragio, y constituye la tercera mayor democracia en el mundo. Pero, ¿significa vivir en un estado democrático que sus ciudadanos son completamente libres? Analizando las dos últimas décadas y media en el país mediante tres indicadores distintos, podemos observar una clara relación entre el cambio de régimen y la libertad que tienen los ciudadanos.



Tras la elaboración del gráfico, para el indicador Democracy-Dictatorship, la caída del “Nuevo Orden” de Suharto en el año 1998 representa el paso de Indonesia de una dictadura a una democracia. Sin embargo, Polity IV va más allá, y destaca el año 1998 como uno en transición, en el cual se establece una anocracia, donde el estado no es ni completamente autocrático ni completamente democrático. Sin embargo, coincide con el anterior en que se da ese cambio de régimen tras la el impuesto por Suharto, vigente desde 1967. En cambio, Freedom House analiza si el país en cuestión es o no libre. En este sentido, podemos ver como el hecho de que se instaurare la democracia para los dos primeros indicadores a partir del año 1999, no significa que los ciudadanos sean completamente libres, pues no es hasta el año 2004, que cataloga a los indonesios como tales.

Ello se debe a una fuerte inestabilidad social y política surgida en el país tras la salida del poder de Suharto, que se traduce en cuatro presidentes en el periodo de siete años, en los cuales, siempre según Freedom House, los ciudadanos no llegan a ser completamente libres en ningún momento. El primer presidente en este periodo convulso para Indonesia es  Jusuf Habibie, que pese a que con él la libertad de prensa y los movimientos comenzaron a desarrollarse, tan solo pudo mantenerse en el poder un año y medio debido a su incapacidad para acabar con la corrupción, provocando un auge de la incertidumbre y la inestabilidad social y política. Su sustituto fue Abdulrrahman Wahid a finales de 1999, elegido tras unas elecciones democráticas, pero después de un proceso parlamentario se ve obligado a dimitir en 2001 al no conseguir estabilizar el orden público. Llegamos así a la etapa de gobierno de Megawati Soekarnoputri, que pese a un inicio prometedor tampoco consiguió terminar con la corrupción, la connivencia y el nepotismo y en el año 2004 pierde ante su ex-ministro Susilo Bambang Yudhoyono, que se convierte en el primer presidente en ser elegido por mayoría, tras las exitosas también primeras elecciones presidenciales por voto directo en el país y como consecuencia, Megawati se convierte en la líder del partido de la oposición. Es precisamente en este año cuando para Freedom House los ciudadanos de Indonesia son catalogados como “libres”, después de haber constituido un proceso democrático que acaba con la elección del líder político a través del sufragio. Este sentimiento de libertad se acentúa a partir del año 2009, cuando Susilo vuelve a ganar las elecciones en el mismo proceso que tuvo lugar cinco años atrás puesto que, más allá de su reelección, el éxito de estas segundas elecciones supuso el cénit en el camino hacia la democratización de Indonesia.

Pasados los segundos cinco años de mandato del presidente Susilo, sexto presidente de la República de Indonesia, Freedom House vuelve a considerar a los ciudadanos del país como “parcialmente libres” dejando entrever que se ha producido una pérdida de libertades de los ciudadanos. La respuesta más coherente la encontramos en un nuevo auge de la corrupción, que viene acompañado de unas políticas restrictivas hacia la libertad de expresión de las minorías religiosas que conviven en el país y una creciente problemática respecto a la protección de los Derechos Humanos. Cabe destacar que Indonesia es el estado con mayor número de musulmanes del mundo, con un 86,1% de los casi 250 millones de habitantes que tenía en su totalidad en el año 2013. Así pues, este creciente clima de discriminación hacia las minorías religiosas que se realza tras la creación de nuevas leyes locales que sesgan la libertad de expresión de estas y la vulnerabilidad constante de los Derechos Humanos a ojos de observadores de la ONU son suficientes hechos prácticos como para que la ONG considere que no toda la población indonesia tiene la condición de ciudadano libre, y todo ello en un régimen democrático.

1 comentari:

  1. Sólo tienes en cuenta el índice FH. Es verdad que al menos eres coherente con la pregunta que te formulas, si el cambio de régimen supone más libertades para los ciudadanos.

    ResponElimina